2014/08/04

| ELKARRIZKETA | PELLO URIZAR EL CORREON
















Con el cartel de cerrado por vacaciones colgado del Parlamento vasco, Pello Urizar apura estos días para resolver cuestiones relacionadas con su partido, Eusko Alkartasuna, y con EH Bildu. En su agenda figuran materias como el proceso de paz, el derecho a decidir, la construcción de país y la apuesta por el “cambio” que, según remarca, supone la colaición abertzale. Sobre todo, con la vista puesta al “nuevo ciclo” que, augura, iniciará en 2015. Si algo tiene claro es que decir que Bildu ha tocado techo electoral es “una lectura interesada”.

-Laura Mintegi dejará en septiembre su escaño en la Cámara Vasca. ¿Le ha sorprendido su decisión?
La verdad es que nos enteramos pocos días antes, no fue una decisión anunciada ni mucho menos. A algunos nos sorprendió más que a otros, pero cuando una persona entiende que ha cubierto un ciclo y que le toca pasar a otra etapa hay que respetarlo. Con mucha pena, eso sí. A Laura algunas cosas se le hacían cuesta arriba porque no es a lo que estaba acostumbrada.
-Se ha dicho de ella que era la “cara amable” de la izquierda abertzale cuando fue más necesaria. ¿Qué le parece esa valoración?
Ellas es una persona amable de por sí. Pero es capaz de discutir e incluso de tener un mensaje más radical que otros, guardando las formas y con una gran capacidad para acercarse a las personas. Yo la conocía muy por encima y me conquistó.
-Este movimiento ha derpertado rumores de que Sortu quiere empezar a colocar a sus principales apuestas en los cargos de mayor relevancia pública.
Varias personas que estamos en el parlamento no dedicamos todo el tiempo a ello, como es mi caso o el de Hasier Arraiz. Por eso nos tomamos la portavocía como algo más coral, que sea quien más conozca cada tema el que tome la palabra. Es un modelo más amplio.
-¿Teme que el papel de EA en la coalición haya mermado?
Las personas que están en EA también hacen de portavoces y dan ruedas de prensa. No existe ese miedo.
-¿Van a reclamar alguna cuota de cara a las próximas elecciones?
Hemos cerrado con un notable alto el ciclo político que empezamos en 2011. Ha sido un proceso muy rápido que ha generado mucha ilusión. Las diferentes formaciones que componemos EH Bildu nos hemos ido conociendo y una de las cosas que están tomando forma son las candidaturas. Más que cuotas, lo que estamos creando son perfiles que respondan no tanto a cada fuerza, sino a la suma de los diferentes recorridos y concepciones. Y creo que lo estamos consiguiendo.
-¿Qué esperan de ese nuevo ciclo que arrancará en 2015?
Recuerdo las declaraciones de algunos políticos tras las elecciones de 2011, cuando decían que eramos un espejismo y que el tiempo nos pondría en nuestro lugar porque no era lo mismo estar tras la pancarta que gestionando. Pues ya ha pasado el ciclo y podemos decir que EHBildu es la formación más equilibrada de Euskal Herria. Somos y seguiremos siendo primera fuerza en Gipuzkoa, más allá de lo que creen algunos. Y en las últimas elecciones europeas, salvando las distancias, hemos demostrado en Bizkaia, Araba y Nafarroa que el cambio es posible. Creo que los próximos comicios tendremos un apoyo mayor.
-¿Rechaza la tesis de que, como se ha dicho, han tocado techo?
¿Techo? Para nada. Es una lectura interesada.
-La decisión del Constitucional de mantener a Arnaldo Otegi en la cárcel por el caso Bateragune ha despertado el temor del PNV al efecto electoral que podría tener su excarcelación en 2016, año de las autonómicas.
Nosotros vemos con preocupación que en la base de cada uno de sus gestos políticos esté el miedo al sorpasso. Por ejemplo, esa lejanía con la que se coloca respecto a lo que está ocurriendo en Cataluña, en lo que a la movilización social se refiere. Piensa que si da ese paso le va a ocurrir lo mismo que a CiU con Esquerra, y eso es un cálculo electora. Como también lo es que se haya decantado con el PSE y el PP como compañeros de viaje, algo que consideramos una equivocación.
-¿Sigue pensando, como dijo, que existe un “pacto no formal” entre las tres formaciones?
Algunas cosas son formales, como el pacto fiscal. Otras, como el caso de Kutxabank, no.
-Recientemente el PNV y Sortu retomaron los contactos y se han emplazado a septiembre. ¿Cómo interpreta dicho acercamiento?
Yo creo que los contactos políticos se tienen que dar siempre porque las rupturas de relaciones no benefician a nadie. Otra cosa es ver con quiénes quieres llegar a acuerdos a la hora de construir país.
-El PSE y el PP critican que el PNV y ustedes vayan de la mano en el Parlamento vasco.
Sí, por ejemplo, cuando presentamos una propuesta para reafirmarnos en el derecho a decidir y el PNV la apoyó. Pero vemos que la ponencia de paz está bloqueada porque han decidido que el PSE y el PP tengan la sartén por el mango. Y luego está la de autogobierno, sobre la que es necesario que aclare cuál es su postura. A veces parece que las declaraciones, sobre todo de Joseba Egibar, van en nuestra línea y los acuerdos van por otro lado.
-En su último comunicado, ETA anuncia que “ha culminado ya el desmantelamiento de sus estructuras logísticas y operativas derivadas de la práctica de la lucha armada”, si bien sitúa el desarme en el final, junto con el regreso de presos y huidos. ¿Ha incumplido ETA su compromiso de desarme total?
Cuando se hizo público en febrero el vídeo del desarme hubo dos lecturas. La mayoritaria fue la de intentar ridiculizarlo, y para mí eso es hacerle un flaco favor al proceso. Me consta que los verificadores tuvieron que hacer la de Dios para que esas imágenes fueran posibles. La diferencia entre el Gobierno español y el británico es que este último ayudó y facilitó el desarme del IRA. Aquí no hay eso. A mí me habría gustado que, en lugar de una mesa, hubiese sido un camión, pero no hay ninguna facilidad. Lo que dice ETA es que desmonta su estructura y sella las armas, de modo que dentro de un tiempo los verificadores puedan comprobar que no se han reutilizado. No ha llegado el final, eso está claro. ¿Se está haciendo suficientemente rápido? No. Pero este último comunicado es otro paso que imposibilita la vuelta atrás.
-¿El desarme llegará más pronto que tarde?
Lo creo, sí. Una vez que las armas se meten en una mochila, les interesa quitársela.

“Mala fe”

-¿Qué conclusión saca de que todos los partidos menos EH Bildu reclamen a ETA “más hechos y menos palabras”?
¿Por qué están los verificadores internacionales haciendo eso, si tendría que ser alguien del Gobierno español? Es muy fácil decir que se dejen de tonterías y dejen las armas en una campa o en una comisaría. Pero lo que te trasladan quienes saben y se dedican a esto es que, mientras no haya voluntad por ambas partes, no habrá garantías de que funcione con los tempos de espera, no los partidos, sino la localidad.
-Desde el Gobierno vasco se ha criticado que la comisión de verificación actúe, en ocasiones, en base a la estrategia de la izquierda abertzale.
Es lo de siempre. Cuando el PNV, sobre todo Iñigo Urkullu, traslada que todo lo relacionado con la paz y la convivencia tiene que ser del Gobierno vasco, lo que hace es excluir al resto. Tienen vértigo a no ser los protagonistas del proceso. Pero EH Bildu no tendría ningún problema en que Urkuyllu apareciese en los libros de Historia como el lehendakari que supo actuar con responsabilidad y se implicó para que, en cuestiones como el desarme, los presos y las víctimas, hubiese un antes y un después de su mandato. Pero está siempre pendiente del sorpasso.
-El lehendakari afirmó hace apenas diez días que ha asumido todos los “riesgos habidos y por haber” y advirtió que no se prestará a “ningún juego”. ¿Qué le parecieron sus palabras?
Son declaraciones hechas desde la mala fe. Creer que los verificadores o la comisión están aquí para hacerle el caldo a la izquierda abertzale… Su voluntad no va aparejada a ninguna simpatía pol´tiica. Esos comentarios llevan a pensar que están recuperando el mensaje de Antonio Basagoiti.
-¿Considera que Urkullu no se ha mojado lo suficiente?
El lehendakari se tiene que mojar hasta las cachas, pero Urkullu lo hace una vez y le entra vértigo. Ese es el PNV. Una vez sí, tres no.
-¿Confía en que los presos de ETA vayan a ser acercadois a Euskadi?
Con este Gobierno, no. Creo que el PP no tiene voluntad, pero aunque la tuviera, se le haría muy difícil de justificar ese paso en Madrid. Tuvieron una escisión, que fue Voz, por trasladar la idea de que era demasiado blando. ¿Qué tiene que ganar Rajoy con eso si desde aquí políticamente no saca nada?
-El Gobierno dice que si los presos reconocieran el daño causado favorecería el final de la dispersión.
Por eso todos los que iniciaron la vía nanclares están en la calle…
-¿Ayudaría en cualquier caso?
Los posicionamientos personales de cada preso ayudan a la convivencia, pero son eso, personales. Al imponerlo como condición, creando una legislación de excepción, lo que hacen es pasar por encima de los derechos humanos. El objetivo no es la reinserción, es la vengaza. Y si pudiese ser la perpetua, así sería.
-¿No cree que sería beneficioso para la convivencia decir que lo que se hizo estuvo mal?
Es cierto que eso ayuda, y creo que se hará. Pero no podemos centrarnos solo en una parte del abanico. Cuando te encuentras con policías y guardias civiles condenados por terrorismo de Estado que luego son indultados por el Gobierno de turno, ¿qué legitimidad moral tienen?
-El preso de la vía Nanclares Ibon Etxezarreta utilizó la semana pasada un permiso para acompañar a Maixable Lasa en el homenaje a su marido, Juan Mari Jáuregi, al que asesinó su comando. ¿Qué le parece este último gesto?
Creo que no será el último. Es respetable y va en la línea a seguir. También lo fue la experiencia Glencree en la que se reunieron víctimas de diferente índole. Fue muy duro, dijeron, pero creo que es muy positivo. Estos contactos humanizan el conflicto. Aquí hay algo más que cálculo político.

“¿Va a sacar Rajoy los tanques a la calle si Cataluña da el paso?”

-Mariano Rajoy ha aplazado la reunión con Iñigo Urkullu hasta después de las vacaciones. ¿Se está equivocando el lehendakari con su política de mano tendida?
Yo creo que quiere regresar a una etapa en la que el PNV se vuelva indispensable para el Gobierno del Estado y trasladar la idea de que son ellos quienes tienen la capacidad de traer resultados. Sigue con ese mensaje, que no llega a nadie, tampoco a Madrid. A Rajoy, Urkullu no le supone ningún problema. Sobre todo, porque no cree que se atreva a dar un paso en la línea de Artur Mas. Rajoy parece de esas personas que prefiere que el tiempo pase y si tiene una duda sobre cómo va a salir algo, prefiere esperar a ver si se arregla solo. Lo que está claro es que si Urkullu no recibe respuesta tendrá que decirnos qué va a hacer. Aunque nosotros creemos que el formato es equivocado. Primero debería llegar a acuerdos aquí y luego, con el apoyo de todo un pueblo, llevarlo a Madrid.
-Acaba de coincidir con el PP, que también defiende un consenso previo en Euskadi.
Igual es el PP el que coincide con nosotros. Pero bueno, ellos también tienen derecho a acertar alguna vez.
-¿Cree que el PP diría eso mismo de EH Bildu si fuera al revés?
(Risas)
-¿La polémica sobre Jordi Pujol enturbiará el proceso soberanista catalán?
El proceso no debería. Enturbia a CiU y deja a Artur Mas en una situación incómoda. Me consta que hay personas que han tenido una relación directa con Jordi Pujol que se han sentido muy dolidas. A muchos se les ha caído ese icono.


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